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Cómo conseguí cambiar de vida

¿Qué es la vida?, ¿Qué es la muerte?, ¿sueño o realidad? El cielo y el infierno, la mentira o la verdad, mil preguntas sin respuestas me atormentan sin parar, el suspense de la vida…

Así estaba yo a finales del año 2017, generándome preguntas a las que no encontraba respuestas, comiéndome la cabeza.

Os explico un poco mis antecedentes para poneros en situación: en 2013 me licencié en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, una doble licenciatura con la que, sin lugar a dudas “me comería el mundo” ¡JA!.

La vida no es como la has visto en el cine” – Cinema paradiso (1988)

Ahí estaba yo, recién licenciado en una universidad de prestigio a mis 23 años cuando me marché a trabajar a Andorra.

Al principio me costó adaptarme yo siempre había vivido en Pamplona, ahí es donde estaba toda mi familia y todos mis amigos así que no fue un paso fácil.

Fueron pasando los días, las semanas, meses, hasta que cumplí cuatro años trabajando en Andorra, mi situación era idílica para un joven de mi edad: tenía un puesto de trabajo fijo “de lo mío” y ganaba bastante dinero (en Andorra los sueldos son más altos y no se pagan impuestos).

Sin embargo, durante esos cuatro años, no había semana en la que no me planteara la idea de “dejar mi vida socialmente aceptada” y marcharme a recorrer mundo.

Al fin y al cabo, siempre me ha gustado viajar y un mes al año de vacaciones lo encontraba del todo insuficiente.

Había cumplido ya 28 años y llevaba cuatro años ahogado en la rutina de trabajar de 9-13 y de 15-19, sintiendo que no tenía tiempo para mí, agobiándome cada vez que pensaba en el futuro y cómo no dándole vueltas a hipótesis, los famosos “¿y si…?”

¿y si dejo el trabajo y cuando vuelva nadie me quiere contratar?

¿y si “todo sale mal” y me tengo que volver sin un duro?

¿y si mis padres se lo toman mal y no vuelven hablarme?

¿y si luego no puedo volver a trabajar en Andorra y tengo que aceptar un trabajo peor?

¿y si –poner aquí lo que os ronde por la cabeza-…?

Estas frases son muy peligrosas si nos impiden actuar, tomar una decisión que nos permite pasar página y dar un nuevo rumbo a nuestra vida ¿por qué?, por diferentes motivos:

1.- La mayoría de las veces no están fundadas en hechos/indicios racionales, sino que son meras suposiciones.

2.- No dependen de nosotros, sino de factores externos que no podemos controlar.

¿Verdad que no te pones triste si llueve? No depende de ti, que tus padres no lo acepten tampoco, está fuera de tu rango de acción.

A la fecha de cierre de este post, no se ha inventado nada que pueda predecir el futuro y, personalmente, creo que aún quedan un buen puñado de años.

3.- Nunca “todo sale mal”, las experiencias que obtendrás por embaucarte en una aventura así no se pueden comprar con dinero.

En realidad, no pierdes nada por tomar una decisión así, más bien al contrario, todo son ventajas: conocerás gente de otros países y culturas, mejorarás tu inglés y, sobre todo, te volverás una persona más espabilada capaz de reaccionar a las adversidades.

4.- En el peor de los casos, habrás conseguido cumplir un sueño.

Lógicamente, todas estas cosas que os he comentado las he aprendido a posteriori de haberme marchado, como persona que soy también tengo mis preocupaciones, valoro las diferentes opciones, sus pros y sus contras, para después tomar la que YO creo que es mejor.

En estos últimos meses he aprendido algo muy importante: a ejecutar mis decisiones.

«La persona más importante que hay en tu vida eres tú así que, hostia, empieza a tomarte en serio y a hacer de tus preferencias una prioridad«

¿Tu ilusión es irte a vivir a una isla y aprender a hacer surf? Hazlo

¿Prefieres colaborar en una ONG ayudando a desarrollar un proyecto de tu interés? Lánzate

¿Tu pasión es esquiar? Haz de tu pasión una profesión y no tendrás que trabajar nunca.

Dejadme explicaros, a través de una metáfora, mis sentimientos a lo largo de los últimos años trabajando en el despacho. Ahí va:

De pequeño tenía un hámster, se llamaba Benito.

Benito era un buen hámster, hacía todo lo que se pudiese esperar de un hámster: dar vueltas en la rueda, comer, beber agua, jugar con las tiras de periódico…

De vez en cuando, lo sacaba de su jaula metiéndolo en una “bola transparente” que se cerraba y Benito daba vueltas por la casa dentro de esa “bola”.

Habían pasado más de 15 años desde la muerte de Benito y, como si de una historia de ciencia ficción se tratase, Benito se había reencarnado en mí.

Ahí estaba yo, dando vueltas en la misma rueda que Benito (el despacho), de lunes a viernes, con un horario de 9-13 y de 15-19.

Al igual que Benito yo también comía, bebía (más GinTonics que agua, eso sí) y, de vez en cuando, viajaba que es lo que de verdad me gustaba.

Cuando llegaba el viernes a las 19.00, me introducía en la “bola transparente” donde tenía esa sensación de “falsa libertad” en la que sentía que podía viajar, explorar mundo, ir donde quisiera.

Sin embargo, el lunes acechaba, estaba demasiado cerca y no me podía ir muy lejos.

Cuando llegaba el fin de mes, me “recargaban el pienso”, a través de una transferencia bancaria en mi cuenta, reflejada en euros.

Benito murió teniendo una buena vida para ser un hámster y, ahora que se había reencarnado en mí tomando forma humana, no me podía decepcionar.

Es por ello que un día decidí, salir de la rueda, dejar la jaula, romper la bola transparente, dejarme guiar por mi instinto y salir a buscarme yo mismo “el pienso”, sin depender de que nadie me lo echase.

Esta historia me viene de perlas para explicar cómo podemos lidiar con nuestro entorno y, sobre todo, como podemos conjugar “seguir nuestro camino” y “no defraudar a nuestro entorno”.

Como seres humanos en ocasiones tenemos tendencia a comportarnos de la siguiente manera:

“yo haré _________ por ti, tu harás _________ por mí, pero ambos actuaremos como si no fuésemos conscientes de este contrato”. Clic para tuitear

Como seres sociales por naturaleza, solemos identificar las necesidades de la gente que queremos y las intentamos saciar, dentro de la posible.

“A mí nunca me pasa”

Ya… ¿cuántas veces tu pareja te ha dicho “te quiero” y has contestado, sin pensarlo mucho, “yo también te quiero”? ¿y al revés?.

Esta forma de intercambiar “te quieros” para obtener  “yo también te quiero” a cambio, es un ejemplo del “contrato oculto” que he descrito antes.

No hay nada malo en preguntar a tu pareja si te quiere, pero decirle “te quiero” con la única y exclusiva finalidad de obtener un “yo también te quiero” a cambio es una forma de comportarse que podría resumirse en “dar para obtener”.

En efecto, debido a nuestras experiencias y condicionamientos a lo largo de nuestra vida, en ocasiones podemos pensar: si me comporto “correctamente”, entonces me querrán, podré satisfacer mis necesidades y tener una vida sin problemas.

Nada más lejos de la realidad.

¿Qué es “correctamente”? ¿De verdad te querrán si te comportas así? ¿Podrás satisfacer tus necesidades?…

Más bien al contrario.

Yo también he estado ahí amig@ asfaltador, he pasado por todo esto y tras mucho tiempo dándole vueltas al coco, creo que la clave está en hacerse estas preguntas, te pido que me acompañes:

1.- ¿Estás dispuesto a renunciar a tus sueños por “complacer” a otras personas?

2.- ¿Estás dispuesto a vivir “arrepentido” por no haber hecho en vida lo que realmente te gusta y lamentarte?

3.- ¿Quieres engordar el cementerio con tus “experiencias frustradas”?

Si llevamos toda una vida, o años como era mi caso, sumidos en una rutina, comportándonos así no es fácil cambiar.

“El hábito no hace al monje, pero el hábito es el primer paso para ser maestro”.

Efectivamente, lo que más me ayudó para dar el paso fue cambiar mis hábitos:

1.- Empecé a leer a “los mejores” en el estilo de vida que yo quería llevar. Hoy estoy cumpliendo publicando mi primera entrada.

2.- Me decidí a seguir un plan para ponerme en forma específico, de calidad, paso a paso, que lo pudiese hacer en casa y que no me tomase mucho tiempo.

Conocí Fitness Revolucionario y, concretamente su libro «DESENCADENADO». 

En él encontrarás toda una serie de rutinas y ejercicios (hay diferentes niveles desde el 1 -el más facil- hasta el 5 -para superhombres-) para ponerte en forma en dos meses.

Yo lo probé y, si uno es constante, los resultados son espectaculares.

3.- Invertí mi dinero en materiales de calidad: compré varios libros inspiradores, un par de cursos on-line y me suscribí a lo que yo consideraba eran los mejores blogs.

Sí amigo, en internet encontrarás mucha información valiosa pero el contenido verdaderamente de calidad está en los cursos de pago que, además, te ahorrarán muchísimo tiempo.

Esta clase de cursos son lo que yo llamo «activos apalancados», encontrarás más información aquí. 

4.- Acudí en Madrid a un evento donde nos juntamos 200 personas que compartíamos los mismos gustos, inquietudes, retos y proyectos.

Es importante rodearse de gente que comparte las mismas inquietudes que tú, gente que ya está donde tú quieres llegar para que te puedan orientar y echar una mano con ello.

Fue la mejor inversión que he hecho nunca ya que sólo pagué 100 € por un evento que duró todo el día (desayuno, comida y cena incluidas).

Si quieres saber más dímelo en los comentarios o ponte en contacto conmigo.

5.- Dejé de ser tan duro conmigo mismo. Sí, los seres humanos tenemos tendencia a ser más duros con nosotros mismos que con los demás.

Yo, concretamente, soy bastante perfeccionista y siempre saco algún defecto a mis “posts”, los corrijo y, pese a eso, no están perfectos.

“La perfección está en el Mundo de las Ideas de Platón, en el mundo terrenal no existe”.

6.- Actuar según mis propios valores.

La primera frontera, la albergas en la sesera, así que deja de pensar en los “¿y si…?” y comienza a pensar en clave de:

“Voy a hacer esto porque (A), (B) Y (C) y lo voy a hacer porque es lo que YO quiero y YO creo que es la mejor opción a corto/medio/largo plazo”.

¿Y tú? ¿Qué te has propuesto para antes de que acabe el año 2018?.

Cuéntamelo en los comentarios.

 

Acerca del autor

Jose

Soy el autor del blog, me interesan tus comentarios, inquietudes y aportaciones. Contestaré siempre. 

Interacciones del lector

Comentarios

    • Buenas Fernando,

      Muchas gracias a ti por tomarte tu tiempo en visitar mi blog y comentar.

      Me alegro mucho que te haya servido.

      Gestos como el tuyo hacen que escribir el blog sea súper gratificante, espero verte pronto por aquí.

      Un fuerte abrazo.

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