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Cosas que aprendí al dejar mi trabajo

Enero de 2018, volvía a casa empapado pasadas las 19.00 tras una jornada laboral que había empezado a las 8.30, hacía tiempo que rondaba en mi cabeza la idea de dejar mi trabajo.

No tenía ganas de nada, llevaba mucho tiempo dándole vueltas y no me decidía a dar el paso.

“No valoras lo que tienes”, “Cualquiera daría lo que fuese por estar en tu situación” me decía la gente de mi entorno, lo cual me hacía comerme aún más la cabeza.

Tenía 28 años, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho, no me había costado encontrar trabajo “de lo mío”, hablaba idiomas, tenía pareja estable, una buena situación económica, buena salud, cobraba un sueldo digno, buenos amigos…

Pero… aún y todo no me sentía lleno.

Había llegado aquí por una serie de decisiones tomadas a lo largo de mi vida y no sabía si quería seguir así pero tenía miedo a equivocarme: miedo a tirar por la borda todo lo que había conseguido con mi esfuerzo a lo largo de tantos años.

Pero ¿era dónde yo quería estar? NO

Cada día me costaba más abrir el ojo cuando sonaba el despertador, me despertaba cansado y sin ningún tipo de motivación. Me abrochaba los botones de la camisa, me enfundaba el traje y, de nuevo, emprendía el camino al curro.

El día de la marmota volvía a repetirse una y otra vez. O debería decir del hámster.

Esta rutina me estaba agobiando y pensaba ¿cuándo tenga 50 años seguiré metido en esta rueda que parece que no tiene salida?

A raíz de esta reflexión empezaron a rondar preguntas por mi cabeza:

¿Una persona cuando se muere, echa de menos “no haber pasado más horas en la oficina” o “no haber visto más televisión”?. La respuesta parece obvia.

¿Qué gano siguiendo una vida “socialmente aceptada” si no me siento lleno?

¿La ganancia económica compensa las repercusiones en mi autoestima y tranquilidad mental?

¿se podría decir que “había muerto” a los 24 años?

 Todas estas preguntas llevaban rondándome meses la cabeza y, tras valorar los pros y los contras decidí dejarlo todo y marchar.

No fue fácil.

Mi familia y mis amigos me tachaban de desagradecido, los efectos de la crisis aún hacían mella y, calificaban mi decisión de “egoísta”, “vago”, “vividor”.

 Al contrario que en otras ocasiones, decidí armarme de valor y seguir hasta el final con mi decisión.

Al fin y al cabo, es mi vida, no la suya, únicamente yo sé qué es lo que siento y por fin iba a cumplir mi sueño:

Dejar mi trabajo, abrir un blog que aportase valor (esto lo decidiréis vosotros), contar mis experiencias y dedicarme a vivir mi sueño en vida.

El hecho de que haya tomado decisiones erróneas en el pasado no implica que, en el presente, me vaya a equivocar y, si lo hacía…

¿Qué es lo peor que podía pasar?.

¿Vivir una experiencia única, haber conocido gente, practicado idiomas, tener iniciativa, infiltrarme entre los lugareños…?

Sin duda alguna merecía la pena.

Tras muchos intentos fallidos, muchas excusas inventadas por mí mismo “no es buen momento”, “tenemos tal reunión/formación/visita…”  llegó el 23 de abril del 2018.

Ese día llevé a la acción una de las decisiones más importantes de mi vida: comunicar a mis jefes mi decisión: dejar el trabajo.

Así que, ese lunes, de par de mañana, aprovechando la reunión matinal me lancé a ello.

Sinceramente, fui todo lo honesto que pude: expuse que no me veía trabajando ahí durante más años, que quería probar otras cosas.

Quizás debería haber mencionado qué es lo que quería probar pero… creo que tampoco hubiese aportado nada positivo a la conversación.

Probablemente incomprensión por su parte y frustración por la mía.

Sí, incomprensión. La misma incomprensión que padecían mis padres al considerar internet “un ente”, “algo etéreo”, “inmaterial”, “intangible” y un mundo en el que era muy difícil prosperar.

 La frase subrayada la compro pero… ¿dónde es fácil prosperar?

Vivimos en un entorno muy competitivo, global y cambiante en el que la tus competidores ya no son la oficina de enfrente que ofrece un servicio más económico y mejor, sino el mundo entero.

El día “D” dejar el trabajo sería el 29 de junio del 2018, viernes.

Llegó el 29 de junio, y dejé mi trabajo para viajar por el mundo.

No podía creérmelo, habían pasado casi cinco años desde que me licencié y, finalmente, había llegado el día.

Mis compañeros de trabajo parecían confundidos, pensaban que me había vuelto loco. Sin embargo, poca gente entendía mis inquietudes.

No me malinterpretéis. Hace unos años nunca me habría imaginado dando este paso pero, por fin, había llegado.

El sentimiento de dejar aquello por lo que has estado trabajando durante tantos años en la universidad por un lado, te llena y, por otro, te hace dudar.

Dudar de si has tomado la decisión correcta.

Dudar de si “la sociedad” tiene razón y tú estás equivocado.

En ese período de poco más de dos meses mi cerebro y mi corazón se peleaban a diario:

“¿Estás seguro de que es una buena decisión?,

“¿y si cuando “vuelvas” nadie te quiere contratar”?

“¿te has vuelto loco? Todo tu entorno piensa lo contrario a ti, háztelo mirar”.

Y así podría poner un sinfín de ejemplos.

Sin embargo, llegó el 15 de julio del 2018 en que me marché a Chiang Mai

Si clicas aquí te enterarás cómo conseguí vivir un mes gratis en Chiang Mai (con alojamiento y motocicleta incluída) en una urbanización privada de alto “standing”.

¿Qué aprendí de toda esta experiencia?

1.-DISEÑA TU VIDA:

Párate a pensar por un momento:

¿Qué es más importante para ti tu ordenador/móvil o tú mismo?

¿Cuánto crees que tardó en diseñarse el dispositivo desde el que estás leyendo esto?

Meses, probablemente años, lo que puedo asegurarte es que, independientemente de que dispositivo utilices, el desarrollo de un dispositivo electrónico lleva tiempo, esfuerzo y dedicación.

En definitiva, es fruto de un plan previamente diseñado y ejecutado por expertos en la materia.

Dicho esto: ¿cuánto tiempo has dedicado a diseñar tu vida?.

Igual formas parte de ese colectivo en peligro de extinción que, enfrentándose a todo, eligió una carrera que realmente le gustaba y que le permitiría dedicarse a lo que quisiese.

Enhorabuena, en serio.

Para los que os quedéis, os vuelvo a hacer la misma pregunta: ¿cuánto tiempo has dedicado a diseñar tu vida?.

¿Días, meses, años?

¿Horas, minutos, segundos?

Yo, por mi parte, me decidí por mi carrera porque, en su día, me aseguraban que tenía “salidas”.

Aparte de las salidas nocturnas durante los años de carrera, no entiendo a qué otro tipo de salidas se referían.

¿Salidas por tierra/mar/aire para irse al extranjero?

Todo un misterio.

Dicho esto amig@ asfaltador, deja de procrastinar y céntrate en lo verdaderamente importante: qué vas a hacer con tu vida.

Deja de lado las distracciones y céntrate en leer o escuchar a gente que verdaderamente aporte valor en tu vida, no el último partido de fútbol, el vídeo del último gamer o un haul con las últimas adquisiciones de un influencer.

Ponte YA, no valen las excusas sino pasará como con muchas cosas que añades a marcadores “lo leeré cuando tenga tiempo” y ese día nunca llega.

2.-PON TUS NECESIDADES POR DELANTE:

Hay veces en la vida en las que sabes dónde quieres llegar pero no te decides a dar el paso, algo te retrae.

Yo estuve atascado en esta situación durante muchos meses por miedo.

Miedo a la reacción de mi familia, jefes, pareja…

Ahora me río de esa vocecita interna que me echaba para atrás cada vez que intentaba dar el paso.

Es curioso cómo cambian las cosas en unos pocos meses, si fuese capaz de reproducir en una grabadora esas voces internas que me auguraban lo peor les miraría a los ojos y me reiría de ellas.

La clave está en poner tus necesidades por delante, preguntarte qué es lo que quieres tú, diseñar tu vida según tus preferencias, gustos y ambiciones.

La mayoría de los trabajos convencionales se han acabado y, los que no, no tardarán mucho en hacerlo.

3.- PASARÁS POR UNA ETAPA CLAVE EN LA VIDA:

El primer amor… ¿os acordáis?

Qué bonito era todo y qué ingenuos éramos: en nuestra época adolescente haciendo planes en dónde casarnos, nombre de los hijos, dónde viviremos…

En la mayoría de los casos llega un día en que todo acaba y el primer amor “muere”, hay quien dice que “se apagó la llama”.

Quien haya pasado por una experiencia así sabrá que es una de las situaciones más difíciles para una persona: tristeza, apatía, desgana…

Pero llega un momento en que todas estas sensaciones se acaban y somos capaces de seguir hacia delante, más fuertes que antes.

En el plano profesional pasa un poco lo mismo.

Tradicionalmente, la empresa donde entrabas a trabajar nada más salir de la universidad era en la que te jubilabas, con algún que otro aumento de responsabilidades y sueldo entre medio.

¿No os recuerda esto a las relaciones de pareja en la generación de vuestros abuelos?

Nadie pasaba por esta etapa de “decir adiós” a su empresa o “despedir a su jefe” como le llaman.

Si decides acabar una relación que ya no te aporta nada y en la que no estás cómodo ¿por qué en el ámbito laboral no te comportas así?.

¿Prefieres seguir atascado pensando en qué harías si “pudieses” dejar tu trabajo?.

¿Cómo que si “pudieses”? Claro que puedes.

Yo no soy ningún superhombre, tengo mis miedos y creencias limitantes que intento superar a diario, pero si yo he podido, tú también.

Con esta experiencia ha aprendido que lo verdaderamente importante es TOMAR ACCIÓN.

Cuando tomas acción estos pensamientos que te echan para atrás se desvanecen, pruébalo.

Podrás inventar excusas como me hacía yo a mí mismo: “no es buen momento, hay tal reunión, tenemos que cumplir con este plazo”. 

TONTERÍAS, simplemente HAZLO.

Únete a nuestro clan, asfalta tu camino y deja ese trabajo que ya no te llena, que pensabas que iba a ser diferente, que te acostumbrarías, que todo cambiaría cuando llevases más tiempo…

Cuánto se parece el texto en cursiva a las relaciones personales, ¿verdad?.

Te espero en los comentarios para que me cuentes si alguna vez has dejado tu trabajo, cómo lo hiciste, cómo se lo tomaron tus jefes o si esperas hacerlo en el futuro.

Si te gustó el post compártelo con tus amig@s y, sino, con tus enemig@s.

Nos vemos en las redes.

 

Acerca del autor

Jose

Soy el autor del blog, me interesan tus comentarios, inquietudes y aportaciones. Contestaré siempre. 

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