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¿Te has puesto plazos en la vida?

“Puedes pagarlo en cómodos plazos sin intereses”Te financiamos el coche a plazos” “Tenemos un plazo de 13 días hábiles para hacer recurso” “Este trámite se aplaza dos semanas”….

O el famoso “quiero esto encima de mi mesa para mañana a las 8.00”.

¿Quién no ha escuchado una de estas frases?

Trabajando en el despacho me di cuenta de que gran parte de mi profesión se basaba en los plazos:

1.- Había trámites que se tenían que hacer un día en concreto,

2.- Otros se podían hacer HASTA tal día, como fecha límite.

Esta forma de trabajar me servía como referencia para saber a qué asuntos les tenía que dar más importancia y a cuáles menos.

Incluso me guiaba para decidir si debía dejar una tarea para dedicarle más tiempo a otra cuyo vencimiento se aproximaba.

Este sistema tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Empecemos con las ventajas:

1.- En la ruta.

Programar plazos para un proyecto ayuda a permanecer “en el camino marcado”.

Saber cuándo el proyecto necesita ser acabado te motivará a completarlo y centrarte para cumplirlo.

2.- Desfragmentación.

Cuando un proyecto tiene que terminarse el día “x”, romper un proyecto grande en fragmentos pequeños te ayudará a centrarte en objetivos más pequeños y cercanos.

De esta manera, en vez de centrarte en el objetivo final, puedes centrarte en el primer “fragmento” y, una vez lo termines, ir hacia el siguiente.

3.- Monitoriza tu productividad.

El hecho de trabajar con plazos te permitirá saber si estás siendo productivo.

Por ejemplo, si estás tardando diez horas en escribir un post de 500 palabras y no te salen los números para seguir publicando tres posts por semana o si en dos horas ya lo tienes.

MUY IMPORTANTE MEDIR NUESTRA PRODUCTIVIDAD

Inconvenientes:

1.- Presión.

Un plazo añade presión. Si el plazo es demasiado ajustado o si ocurren imprevistos, se añade presión adicional.

Cuando esto ocurre la probabilidad de error se incrementa porque uno se centra más en terminar para cumplir con el plazo pudiendo obviar detalles importantes o dejar cosas sin hacer para cumplir con el plazo.

2.- Conflicto.

Cuando se está bajo la presión de cumplir con un plazo el nivel de estrés incrementa y, en consecuencia, pueden ocurrir conflictos.

Un equipo en el que varias personas están peleándose no es efectivo y el producto/escrito/proyecto final puede que se resienta.

3.- Procrastinación.

Si los plazos de tiempo y objetivos son “lejanos” y no están bien definidos (el año que viene, dentro de tres años…) se potencia la procrastinación, es decir, no hacer nada hasta que el plazo está encima que es cuando nos ponemos las pilas.

CONCLUSIONES.

¿Conoces la Ley de Parkinson?

No es una enfermedad y nada tiene que ver con los temblores en las manos.

La “Ley de Parkinson” nos dice que el trabajo se expande para rellenar el tiempo disponible para completarlo.

Es decir, si nos marcamos un plazo de doce meses para sacar nuestro próximo proyecto probablemente los primeros meses hagamos muy poco y conforme se acerque el final apretemos.

Lo típico de cuando uno es estudiante.

Si esperas hasta el último minuto, solo tardarás un minuto en hacerlo”.

¿Cómo lo podemos solucionar?

Fíjate plazos más cortos.

Aunque parezca sorprendente darte menos tiempo para hacer una tarea te puede hacer más productivo porque “el trabajo se expande para rellenar el tiempo disponible para completarlo”.

Según un estudio del Journal of Consumer Research cuanto más tiempo tenemos para desempeñar una tarea, más tardamos en “ponernos a ello”.

Así que ya sabes. Toma acción.

PASAR A LA ACCIÓN.

Problema: no todo en la vida está sometido a plazos. Te propongo un ejercicio.

Imagínate caminando encima de las vías del tren, puedes ir hacia delante y hacia atrás, lo único que no puedes hacer es saltar hacia uno de los lados.

Sí, estás atascado en las vías.

De repente un tren gigantesco aparece en el horizonte y se aproxima hacia ti, en un minuto te golpeará.

¿Qué haces? Puedes quedarte quieto y esperar el golpe o correr en la dirección contraria.

En ambos casos, tarde o temprano, el tren te golpeará y morirás.

¿Qué pasaría si en vez de un minuto el tren te golpease dentro de 50 años? ¿Cómo te sentirías?

Supongo que menos preocupado, ¿verdad?.

“Bah, aún me quedan 50 años antes de que el tren venga y me golpee, tengo tiempo”.

Estamos en esta situación ahora mismo, se llama vida y un día vendrá el tren y te atropellará, no pienses que eso no te pasará a ti.  

Tenemos tendencia a pensar que tenemos “todo el tiempo del mundo” o “toda la vida por delante”.

No, el tren te pillará. Sea en unos cuantos años, meses o días.

La pregunta es: ¿qué harás mientras tanto?

Recuerda que las cosas más importantes de nuestra vida no están sometidas a plazos y corremos el riesgo de que nos pase la vida por delante sin hacerlo:

“quiero tomarme un año sabático”, “formar una familia”, “estudiar psicología”, “dejar el trabajo”, “emprender un negocio online”….

“El cementerio es el sitio más rico del mundo” – Mike Murdock

No importa los años que tengas, tu profesión, tu altura, tu género, tu condición sexual… todo eso es irrelevante.

Lo verdaderamente importante es el sueño que llevas tiempo aplazando porque “ahora no es buen momento”.

Sé que lo has ocultado al mundo, conozco tus excusas, te lo han borrado de la cabeza: “tienes que ser realista”.

Tranquil@, yo también he estado ahí.

Eres consciente de que no estás aprovechando la vida al máximo y dejas pasar la vida como quien va al cine.

Eres un espectador de tu propia vida.

¿Sabes cuál es el lugar más rico del mundo? No, no es Dubai ni Qatar.

En realidad son dos lugares que compiten por el pódium: el cementerio y el crematorio. Parece que gana este último.

¿Por qué?

Pues muy sencillo, ahí están todos los hits que nunca llegaron a producirse, todas las ideas que nunca se llevaron a cabo, aquellos libros que nunca se plasmaron en papel…

¿Por qué están ahí? Pues porque ellos tenían miedo, como tú.

Sin embargo, tengo buenas noticias. Tú estás leyendo esto así que no estás ahí, sino aquí.

Tienes que empezar a trabajar por tus sueños AHORA, no mañana ni dentro de un mes.

El mejor momento para tomar las riendas de tu propia vida es el momento presente. YA, AHORA.

Una vez leí que la gente muere a los 25 años pero no se le entierra hasta los 75, ¡no te dejes morir!

Dime en los comentarios qué vas a hacer en un plazo de 24 horas para empezar a trabajar por tu sueño.

Puede ser cualquier cosa:

comprar un billete de avión a aquel destino que tienes pendiente, una guía de viajes, matricularte en ese curso que llevas tiempo queriendo hacer, decirle a es@ chic@ lo que sientes…

Es muy importante que lo hagas en un plazo de 24 horas, de lo contrario corres el riesgo de hacer del cementerio/crematorio un sitio aún más rico.

Arriésgate en vida, pasa a la acción, cuéntame como asfaltarás tu camino, estoy ansioso.

 

Acerca del autor

Jose

Soy el autor del blog, me interesan tus comentarios, inquietudes y aportaciones. Contestaré siempre. 

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